lunes, 5 de enero de 2009

De cara a este año que recién empieza deseo renovar mis votos que ante ustedes hice hace un año junto con Ramón. Cuando profesé me comprometí a vivir de acuerdo al espíritu de la Orden y a ir diserniendo mi vocación a luz del evangelio y con su compañía, todavía esto persisten en mí junto con otros elementos que me ispiran a mantener esta idea de continuar el proceso y que pesan más que los miedos o las dudas que pueda tener, estos elementos son:

  • La actividad apostólica desde la O.P.
  • La vida comunitaria.
  • El carisma.

No sé si estos elementos junto al deseo de continuar es poco para sostener una vocación, pero es lo que tengo y es lo que me anima a pedir la renovación.

El trabajo apostólico que hace el Vicariato desde la radio, el centro, las parroquias etc., va en consonancia con la nesecidad de apostólado que siento, y que mencioné má arriba, un apostólado que se realiza desde el carisma y que está apoyado en una comunidad.

San Jerónimo

Es cierto que en toda comunidad es difícil vivir, pero poco a poco y con esfuerzo voy encontrando un espacio en la casa y en la medida en que he podido en los hermanos, entiendo que sólo desde ahí (y con los otros pilares) se puede aspirar al modedo de una verdadera comunidad dominica.

En la comunidad de San Jerónimo tiene de positivo:


  • Que a pesar de los problemas que uno pueda tener con un hermano es posible el diálogo.
  • Los formadores son accesibles, con sus formas de ser, pero se puede hablar con ellos.
  • Hay muchas facilidades de estudios en materiales y tiempo (al menos para mi).
  • Hay espacios para el compartir comunitario, aunque pocos para la reflexión en comunidad.
  • Etcétera.

No es que la vida comunitaria sea un paraiso pero el vivir en San Jerónimo para mi comporta un ir moldeandome.

Aferrandome a lo mensionado anteriormente espero que ustedes hermamos del consejo de fomación y a ti vicario Fray Damián Calvo me permitan continuar en este proceso de disiserniento.

Fray Andrés Moreno Hermández O.P

martes, 9 de diciembre de 2008

Trabajo con jovenes


En julio del 2000, en la Parroquia Santa Catalina de Siena, en un sector (La Isabelita) de Santo Domingo (Capital de Republica Dominicana), se realizo un encuentro con los jóvenes que pertenecían a la Pastoral Juvenil, en donde los Frailes Dominicos Kike Sariego y Eduardo Romero hicieron una propuesta de formar un tipo de organización que permita la comunicación, la cooperación, la formación y el intercambio de experiencias de jóvenes que se sienten identificados con el carisma de Domingo de Guzmán. Propuesta que les pareció a los jóvenes muy interesante, el proyecto de lanzar en el país el Movimiento Juvenil Dominico (MJD), un movimiento que ya se encontraba en mas de 30 países y quienes lo integran son jóvenes que pertenecen a comunidades y colegios donde están los frailes, monjas y hermanas. Estos jóvenes se sentían motivados por el carisma dominico.
El MJD ofrecía a estos jóvenes una experiencia de vivir en comunidad como jóvenes Dominicos, desde la fe, siendo este un compromiso de vida ante la realidad en que se encuentren. Después del encuentro, alrededor de 60 jóvenes de 3 grupos diferentes, entusiasmados y deseosos por la propuesta decidieron comenzar un proceso de formación de un año en septiembre de ese mismo año (un mes después del encuentro). Este proceso de formación se dividía en cuatro bloques: compasión, predicación, estudio y oración.
En Agosto del 2001 se termina el proceso de formación y el 4 de noviembre de ese año (día de San Martín de Porres) 21 de esos jóvenes hicieron su procesión de compromiso por un año ante el Vicario (en ese entonces Fray Antonio Lorente). Y comienza la aventura de estos jóvenes fundadores del MJD de Republica Dominicana. Las reuniones semanales giran en torno a los cuatro pilares de la Orden: compasión (Hecho de Vida), predicación, formación y predicación. En nuestro país el MJD tiene 5 años y consta de una comunidad (San Martín de Porres) formada por 13 miembros y un grupo de formación en Santo Domingo con 6 jovenes, un grupo de formación en la Comunidad de Hacienda Estrella integrado por 8 jovenes, sector de Santo Domingo y el mas reciente grupo de formación con 8 jovenes en la provincia del Seibo.

Trabajo con enfermos de sida

Barrio en el que trabajamos
Los estudiantes dominicos trabajamos como voluntarios con enfermos de sida, nuestra compañía, nuestro apoyo está siempre con ellos en la medida de nuestras posibilidades.
Este trabajo viene realizándose desde hace 5 años y de lo que se trata es dedicarle una o dos horas a la semana de nuestro tiempo. Es un trabajo de apoyo más que de cosas materiales.

Carisma de la Orden de Predicadores



La Orden de Predicadores supuso, en el momento histórico de su fundación por Santo Domingo de Guzmán, una novedad radical, una ruptura con la tradición monacal de la Iglesia. Los nuevos "frailes predicadores" nacen para predicación de la palabra de Dios y la salvación de las almas. Desde el principio son enviados a todos los hombres, grupos y pueblos, a los creyentes y no creyentes y, sobre todo, a los pobres.


Este objetivo esencial determinará el cuadro de valores que configuran la vida y el carisma de los frailes predicadores.

El carisma gira en torno a cuatro pilares:

  1. La vida comunitaria.
  2. La predicación
  3. La oración
  4. El estudio.

La misión es "la entrega a la evangelización total de la Palabra de Dios". Para realizarla conforme al espíritu dominicano han de buscar continuamente los "nuevos lugares de evangelización". Y pues la Orden de Predicadores debe estar siempre en acto de misión y situarse en las fronteras, los Capítulos Generales de los últimos años reafirman cuatro prioridades apostólicas:

Catequesis en un mundo descristianizado

Evangelización en las diversas culturas

Justicia y Paz

Comunicación humana a través de los Medios de Comunicación Social

"Los frailes, dice el Libro de las Constituciones, deben ejercer la predicación bajo cualquier forma." (L.C.O. 106,I)

Santo Domingo de Guzmán fundador de los Dominicos



Nació en Caleruega (Burgos) en 1170, en el seno de una familia profundamente creyente y muy encumbrada. Sus padres, don Félix de Guzmán y doña Juana de Aza, parientes de reyes castellanos y de León, Aragón, Navarra y Portugal, descendían de los condes-fundadores de Castilla. Tuvo dos hermanos, Antonio y Manés.
Al terminar la carrera de Artes en 1190, recibida la tonsura, se hizo Canónigo Regular en la Catedral de Osma. Fue en el año 1191, ya en Palencia, cuando en un rasgo de caridad heroica vende sus libros, para aliviar a los pobres del hambre que asolaba España.
Al concluir la Teología en 1194, se ordenó sacerdote y es nombrado Regente de la Cátedra de Sagrada Escritura en el Estudio de Palencia.
Para remediar los males que la ignorancia religiosa producía en la sociedad, en 1215 establece en Tolosa la primera casa de su Orden de Predicadores, cedida a Domingo por Pedro Sella, quien con Tomás de Tolosa se asocia a su obra.
En septiembre del mismo año, llega de nuevo a Roma en segundo viaje, acompañando del Obispo de Tolosa, Fulco, para asistir al Concilio de Letrán y solicitar del Papa la aprobación de su Orden, como organización religiosa de Canónigos regulares. De regreso de Roma elige con sus compañeros la Regla de San Agustín para su Orden y en septiembre de 1216, vuelve en tercer viaje a Roma, llevando consigo la Regla de San Agustín y un primer proyecto de Constituciones para su Orden. El 22 de Diciembre de 1216 recibe del Papa Honorio III la Bula “Religiosam Vitam” por la que confirma la Orden de Frailes Predicadores.
Con su Orden perfectamente estructurada y más de sesenta comunidades en funcionamiento, agotado físicamente, tras breve enfermedad, murió el 6 de agosto de 1221, a los cincuenta y un años de edad, en el convento de Bolonia, donde sus restos permanecen sepultados. En 1234, su gran amigo y admirador, el Papa Gregorio IX, lo canonizó.