
La Orden de Predicadores supuso, en el momento histórico de su fundación por Santo Domingo de Guzmán, una novedad radical, una ruptura con la tradición monacal de la Iglesia. Los nuevos "frailes predicadores" nacen para predicación de la palabra de Dios y la salvación de las almas. Desde el principio son enviados a todos los hombres, grupos y pueblos, a los creyentes y no creyentes y, sobre todo, a los pobres.
Este objetivo esencial determinará el cuadro de valores que configuran la vida y el carisma de los frailes predicadores.
El carisma gira en torno a cuatro pilares:
- La vida comunitaria.
- La predicación
- La oración
- El estudio.
La misión es "la entrega a la evangelización total de la Palabra de Dios". Para realizarla conforme al espíritu dominicano han de buscar continuamente los "nuevos lugares de evangelización". Y pues la Orden de Predicadores debe estar siempre en acto de misión y situarse en las fronteras, los Capítulos Generales de los últimos años reafirman cuatro prioridades apostólicas:
Catequesis en un mundo descristianizado
Evangelización en las diversas culturas
Justicia y Paz
Comunicación humana a través de los Medios de Comunicación Social
"Los frailes, dice el Libro de las Constituciones, deben ejercer la predicación bajo cualquier forma." (L.C.O. 106,I)

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